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El Justicia es una de las principales
señas de identidad de Aragón.
La figura del Justicia de Aragón nació
a finales del siglo XII e inicios del XIII
como mediador y moderador en las pugnas y diferencias entre
el Rey y la Nobleza de la época. Después del Rey,
era el Justiciazgo la institución más importante
y prestigiosas de la organización política del
Reino de Aragón. Con el paso del tiempo, el Justicia
se convertiría en juez encargado de dirimir los conflictos
entre la monarquía y los ciudadanos.
Durante siglos presidió las Cortes de Aragón en
ausencia del Rey, tomó juramento a todos los Reyes de
Aragón en la Catedral de La Seo de Zaragoza, desempeñó
las funciones de un Magistrado y asumió la interpretación
del Derecho Aragonés.
Pero su función más importante y prestigiosa era
recordar a quien gobernaba que las leyes las debían de
cumplir todos, empezando por el que las promulgaba. Y así,
ya en el juramento de los Reyes de Aragón decía:
"Te hacemos Rey si cumples nuestros Fueros
y los haces cumplir, si no, no"
Esta Institución sufrió diversos
avatares por defender las leyes y soportó represalias
transcendentales en diversos momentos de la Historia. Los más
tristes fueron los hechos conocidos como las Alteraciones de
1591. Estas revueltas ciudadanas acabaron con la decapitación
de Don Juan de Lanuza, el Mozo, por enfrentarse
a la voluntad del rey de España, Felipe II, que había
penetrado en Aragón con sus ejércitos, contrariando
fueros que el mismo rey había firmado y se había
obligado a respetar. Otro rey de España, Felipe V de
Borbón, suprimió la figura del Justicia en el
año 1711.
La figura del Justicia de Aragón reapareció en
1982 recogida en el Estatuto de Autonomía
de Aragón y amparada por la Constitución
de 1978. El Justicia es la tercera autoridad de la Comunidad
Autónoma, junto al Presidente de la Diputación
General de Aragón y al presidente de las Cortes. |
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